El pasado 23 de junio, nuestro espacio en Vigo se convirtió en el epicentro de un debate intelectual de primer orden. En Colectivo TRACK tuvimos el honor de organizar y acoger la conferencia “La Escuela de Salamanca como escuela filosófica”, un encuentro que reunió a los reconocidos filósofos Carlos Madrid y Pedro Insua con un propósito claro: rescatar la verdadera dimensión y el legado global de una de las corrientes de pensamiento más brillantes e influyentes de la historia hispánica.
A las puertas de conmemorarse el quinto centenario de esta corriente —tomando el año 1526 como origen simbólico tras la llegada de Francisco de Vitoria a la cátedra de Salamanca—, la jornada sirvió para romper con las lecturas sesgadas y fragmentadas que a menudo se hacen desde la academia contemporánea.
Rompiendo moldes: Contra la fragmentación del conocimiento
Uno de los ejes principales de la intervención de Carlos Madrid fue la crítica a la compartimentación con la que se suele estudiar a los maestros salmantinos. Hoy en día, los historiadores de la Iglesia tienden a reducir el movimiento a una mera escuela teológica; los juristas lo encasillan exclusivamente como el origen del derecho de gentes; y los economistas lo analizan de forma aislada por sus teorías monetarias.
Frente a esta dispersión, los ponentes reivindicaron la Escuela de Salamanca como un sistema filosófico total. Las ideas éticas, jurídicas o económicas de figuras como Francisco de Vitoria o Francisco Suárez no eran compartimentos estancos, sino ramificaciones de una misma raíz metafísica y antropológica orientada a responder a los grandes dilemas morales que planteaba el nacimiento del mundo moderno y la expansión transoceánica.
El mito de los “primeros liberales”: Desmontando el anacronismo económico
Un bloque especialmente interesante del encuentro se centró en la deconstrucción de las etiquetas económicas modernas. En las últimas décadas, pensadores adscritos a la Escuela Austriaca de economía y corrientes neoliberales —como Friedrich Hayek, Murray Rothbard o Jesús Huerta de Soto— han reclamado a los escolásticos salmantinos (como Martín de Azpilicueta, Tomás de Mercado o Juan de Mariana) como los verdaderos pioneros del libre mercado y del individualismo metodológico.
Madrid calificó esta interpretación de anacronismo extemporáneo. Si bien es innegable que los teólogos de Salamanca realizaron aportaciones revolucionarias y muy avanzadas sobre el valor del dinero, la inflación y la dinámica de los precios, su motivación era radicalmente distinta a la del liberalismo protestante. Sus análisis no buscaban justificar un individualismo libertario, sino evaluar la justicia moral de los intercambios comerciales y la usura para garantizar el bien común y la cohesión dentro de la comunidad política católica. Para la Escuela de Salamanca, la economía siempre estuvo subordinada a la moral y al orden social, nunca al revés.
Los verdaderos cimientos del Derecho Internacional
La conferencia también puso el foco en la vertiente jurídica y política. Se analizó cómo los dictámenes de Francisco de Vitoria respecto a los “títulos legítimos e ilegítimos” en el contexto de América sentaron las bases del Derecho Internacional moderno. Los ponentes destacaron cómo juristas de la talla de James Brown Scott reivindicaron en el siglo XX que el origen de los derechos humanos y de las leyes comunitarias globales se encuentra en las aulas de Salamanca, adelantándose de manera decisiva a las formulaciones de autores protestantes como el holandés Hugo Grocio, a quien la historiografía anglosajona suele atribuir erróneamente ese mérito.
Un coloquio sobre la expansión del mundo conocido
Tras las ponencias, la jornada dio paso a un vibrante coloquio con el público asistente. El debate se enriqueció al cruzar las ideas filosóficas de la época con los desafíos prácticos del Imperio Español en los siglos XVI y XVII. Se habló de cartografía, de geografía y de la mentalidad de unos hombres que se vieron obligados a ensanchar los límites de la filosofía clásica para dar respuesta a una nueva realidad global.
En este tramo final se rememoraron fascinantes crónicas de navegación y exploración científica, desde los intentos de abrir rutas por el noroeste hacia los Grandes Lagos —como las expediciones de Esteban Gómez— hasta las complejas travesías por el Pacífico y Oceanía que dieron nombre al estrecho de Torres. Una demostración de cómo las ideas filosóficas de Salamanca caminaban de la mano de la transformación física y geopolítica del mapa mundial.
Desde Colectivo TRACK queremos agradecer de corazón a Carlos Madrid y a Pedro Insua su generosidad y lucidez, así como a todos los amigos y asistentes que nos acompañaron en Vigo, consolidando nuestro espacio como un lugar de encuentro para el debate riguroso y la libertad de pensamiento. ¡Nos vemos en la próxima jornada!
Disfruta de la conferencia completa
Tanto si no pudiste acompañarnos en directo como si quieres volver a repasar los densos y estimulantes argumentos de los ponentes, ya tienes disponible la grabación íntegra del encuentro en nuestro canal de YouTube: